Nuestro Origen

México es mucho más que una postal bonita.
Es un país que respira historias, paisajes y manos que crean.
Aquí no venimos a mostrarte lo superficial: venimos a acercarte a su gente,
a su naturaleza y a momentos que te permiten escucharte de nuevo.
Este espacio existe para eso: para contarte por qué viajamos así,
qué creemos y cómo queremos acompañarte en cada camino.
El camino que nos trajo hasta aquí

Antes de acompañar grupos y diseñar viajes, viajaba corriendo de un punto a otro, siguiendo itinerarios llenos, tomando la foto rápida antes de volver al autobús. Con el tiempo entendí que esa forma de viajar no era para mí; sentía que me perdía de conocer de verdad el lugar, de conectar, de sentir su esencia. Y crecí con la convicción de que no quería volver a viajar de esa manera.
Más tarde, como mochilero, repetí el patrón sin darme cuenta: muchos lugares, poco tiempo, cero espacio para sentir. Hasta que la vida —como siempre— me detuvo. Literalmente.
Me quedé varado en Chacahua después de perder el último transporte. Caminé horas por la costa intentando alcanzar una montaña, frustrado por “haber perdido el plan”. Pero mientras avanzaba, el mar, el viento y el silencio comenzaron a revelarme lo evidente: no estaba sintiendo nada… porque no me estaba permitiendo sentir.
Esa noche, bajo uno de los cielos estrellados más hermosos que he visto en mi vida, lo entendí: viajar no es acumular lugares, es dejar que un lugar te toque.
Desde entonces, mi forma de viajar —y de diseñar viajes— cambió para siempre.
Lo que queremos hacer por ti es justamente eso:
llevarte a vivir México despacio, con profundidad.
A conectar con su naturaleza, con su gente, con sus aromas, texturas y sabores.
A descubrir pueblos que cuentan historias en cada sonrisa, cada plato, cada artesanía.
Queremos que al volver a casa puedas recordar no solo dónde estuviste, sino cómo te sentiste: el olor del bosque, el color del mar, el sonido de las aves al amanecer.
Porque cuando un viaje te permite estar verdaderamente presente…
ese viaje se queda contigo para siempre.
La inspiración detrás de cada escapada

Viajar no debería sentirse como correr.
De hecho, mucho de lo que hacemos hoy nació justo de ahí:
de haber viajado durante años con prisa, siguiendo itinerarios imposibles, sin darnos el tiempo para escuchar lo que un lugar tiene para decirnos.
Con México en Abundancia aprendimos otra manera:
una forma de viajar que te invita a bajar el ritmo, mirar con calma y descubrir la belleza que aparece cuando dejamos espacio para sentir.
Cada escapada la diseñamos guiándonos por principios que llevamos en el corazón:

Viajes que se sienten
No creemos en itinerarios saturados ni en checklists infinitos.
Creemos en caminar sin prisa, en dejar que el destino te encuentre,
en vivir momentos que no caben en una foto, pero sí en la memoria.

Transparencia en cada paso
Nunca te llevaremos a comer o comprar por compromiso.
Siempre te daremos opciones reales para que elijas lo que resuene contigo:
mercados, cocinas locales, artesanías que cuentan historias.
Queremos que sientas libertad, no presión.

Lugares que nos hacen latir
Solo diseñamos viajes a destinos que realmente amamos,
a esos sitios que visitaríamos una y otra vez.
Ese entusiasmo genuino es lo que te compartimos:
queremos contagiarte las ganas de explorar, de maravillarte, de volver.

Amor por la naturaleza
Viajamos como invitados.
Buscamos comunidades y ecosistemas que nos abran sus puertas
de forma responsable, sostenible y respetuosa.
Creemos que la naturaleza se revela a quien dispone del tiempo y la escucha.

Un trato humano, siempre
Vemos a cada persona como parte de una misma experiencia:
viajeras, artesanas, cocineras, guías, choferes, anfitrionas.
Creemos que la magia de un destino surge cuando todos nos cuidamos
y nos reconocemos.
Te ayudamos a viajar más despacio,
a sentir más profundamente,
a conectar con la naturaleza y con las personas,
y, sobre todo…
a volver a ti a través del camino.
Las personas que viajan con nosotros suelen buscar exactamente eso:
calma, autenticidad, experiencias que dejen huella y no solo fotos.
Así es como ayudamos a quienes viajan con nosotros
Voces que han caminado con nosotros

En cada escapada, son las voces de quienes han viajado con nosotros las que confirman que caminar despacio, con calma y con sentido, transforma la experiencia.
Sus palabras guardan momentos auténticos, encuentros que tocan el corazón y pequeños instantes que nos recuerdan por qué diseñamos viajes así: humanos, cercanos y llenos de significado.

Mariana
“Lo que más agradecí de viajar con México en Abundancia fue el ritmo. Nunca sentí prisa.
Pude detenerme a observar, preguntar, probar, caminar… y conectar con la gente del lugar sin sentirme apurada.
Me sorprendió cómo pequeños detalles —un mercado, una conversación con una artesana, un amanecer en silencio— terminaron siendo mis recuerdos favoritos.
Es un viaje que te permite disfrutar a tu propio paso.”

Claudia
“Me encantó que nada se sintiera impuesto.
Nos daban recomendaciones, pero siempre con libertad para elegir. Eso hizo que cada momento fuera auténtico.
Y algo que valoro muchísimo: el respeto por la naturaleza. Sentí que realmente éramos invitadas en cada sitio, no turistas que llegan a consumir.
Regresé con la sensación de haber viajado de verdad, no solo de ‘haber ido’.”

Paola
“Antes viajaba con la idea de ver lo más posible, pero terminaba agotada y sin recordar nada.
Con ustedes aprendí otra forma de viajar: más despacio, más presente.
Me conmovió la sencillez de cada experiencia… desde probar un pan recién hecho en un pueblito hasta escuchar el mar sin ninguna prisa.
Un viaje así deja una sensación bonita que permanece.”
Por qué hacemos lo que hacemos
Nacimos de un deseo profundo de libertad

México en Abundancia surge de un impulso muy humano:
el deseo de vivir con libertad, de caminar sin prisas y de descubrir el mundo con ojos nuevos.
El Origen de este proyecto
Hace años, quien dio vida a este proyecto tomó una decisión radical:
dejar atrás un camino “seguro” para aventurarse a otro que le permitiera sentir lo que el viaje despierta —la calma, la curiosidad, la amplitud, la presencia.
Comenzó acompañando grupos sin experiencia previa, con miedos, inseguridades y muchos “no sé si puedo”. Pero también con una certeza: el viaje transforma, y quería entender esa transformación desde adentro.
Lo que aprendimos en el camino
Con el tiempo, el camino fue dejándonos lecciones que moldearon lo que hoy somos:

Aprender a coordinar grupos desde la humanidad, no desde la prisa.

Formarse en la creación de páginas web para contar historias propias.

Acompañar a otras personas para que también coordinaran viajes con alma.
Pero más allá de las formaciones, hubo dos maestras fundamentales:
la experiencia y una nueva manera de diseñar viajes, más consciente, más sentida, más conectada.
Hoy viajamos así porque creemos en esto:
Viajar le mostró —y hoy nos muestra a todos— que el mundo está lleno de formas distintas de ser feliz; que la naturaleza es una guía silenciosa; que las culturas locales guardan llaves para entender la vida; y que el movimiento externo puede convertirse en un movimiento interno.
Por eso hacemos lo que hacemos:
para acercarte a una forma de viajar que te permita descubrir tu propia libertad,
tu propia grandeza
y todo lo que el mundo guarda para ti.
Personas que han caminado conmigo hasta aquí
La magia de descubrir que no todo se hace en soledad

Viajar me enseñó algo que durante años no supe ver:
que ningún camino se construye solo.
Que, incluso cuando creemos que no necesitamos a nadie, la vida se encarga de recordarnos que los encuentros transforman, acompañan y abren puertas que no sabíamos que estaban ahí.
A lo largo de este proyecto he coincidido con muchas personas que han dejado huellas profundas. Algunas de esas historias me las guardo para la memoria… otras quiero compartirlas contigo, porque también forman parte de este viaje.
David — El guardián de la luz
Tuve la fortuna de conocer a este guardián de la luciérnaga. Un hombre sencillo, de alma campesina, que me abrió la puerta a sus conocimientos sobre la naturaleza y sobre lo que significa recibir a los viajeros con verdadero cariño. Con él entendí que una experiencia puede ser inmersiva, respetuosa y profundamente humana… cuando nace del amor por la tierra.
Eleazar — El hombre que ama la vida
La magia, el respeto y la vida misma. Lo conocí tiempo después, cuando todavía pensaba que todo debía ser exacto, medible, puntual. Cada vez que asistía a una liberación de tortugas con él, veía cómo le brillaban los ojos —como si al ver partir a las tortuguitas, algo dentro de él también despertara. En ese brillo entendí que la naturaleza se cuida no desde el deber, sino desde el amor. Él sembró en mí esa semilla.
La compañera de caminos
Coordinadora en este proyecto por más de ocho años. Más que una colega, es compañera de ideas, de locuras y de camino. Su manera de mirar el mundo me ha ayudado a descubrir otras perspectivas, a crear experiencias más humanas y a mantener vivo este cariño inmenso por la naturaleza y por las personas que viajan con nosotros.
Uno de los regalos más grandes que me ha dado viajar es entender que no llegué hasta aquí solo. Llegué gracias a quienes han compartido charlas, caminos, comidas, silencios, aprendizajes y pequeñas luces que hoy también forman parte de este proyecto.
Porque cada persona que se cruza en el camino deja una luz,
y esa luz también habita hoy dentro de México en Abundancia.
Instantes que nos regalaron el camino
Pequeños momentos que guardamos en la memoria

Hay momentos que ningún itinerario anticipa: instantes que aparecen sin avisar y se quedan habitando la memoria. Son historias pequeñas —a veces divertidas, a veces profundas— que nos recuerdan que cada viaje es más que un destino: es un encuentro.
Nuestros coordinadores han vivido muchos de esos momentos.
Ellos han visto cómo una caminata se convierte en conversación, cómo un paisaje despierta algo en alguien, cómo un simple gesto transforma la energía del día.
Hoy queremos compartir contigo algunos de esos instantes.
Pequeños fragmentos del camino que hablan por sí mismos y que revelan la esencia de lo que vivimos cuando viajamos juntos.
Si en estas palabras encontraste un eco…

Quizá es el momento de abrir un nuevo capítulo, a tu ritmo y con sentido.
Un viaje puede convertirse en ese recordatorio suave de que estás viva y presente,
de que aún hay caminos que pueden sorprenderte.
A veces, basta un pequeño llamado para regresar a ti.
