Suspiros Oaxaqueños

Un viaje para sentir Oaxaca con presencia, a través de su gente, sus sabores y el tiempo bien vivido.

Entre talleres familiares, mercados llenos de vida y caminos que invitan a caminar con tiempo, este viaje es una forma de habitar Oaxaca sin prisa.

No venimos a correr ni a coleccionar fotos.
Venimos a escuchar historias, a sentir el lugar y a dejarnos tocar por su esencia.

3 días

para estar presentes.

Fechas

Junio: J 25 en la noche a D 28

Salida · Ciudad de México
Oceanía · Monumento a la Revolución

Experiencia cuidada

Grupo de hasta 28 personas.

3 días

para estar presentes.

Fechas

Junio: J 25 en la noche a D 28

Salida · Ciudad de México
Oceanía · Monumento a la Revolución

Experiencia cuidada

Grupo de hasta 28 personas.

Tal vez esto te resuene…

Quieres conocer Oaxaca, pero temes vivirlo como un viaje más.

Te atrae la cultura y la artesanía, pero no quieres experiencias vacías.

Anhelas darte una pausa, pero no sabes cómo hacerlo sin sentirte sola o fuera de lugar.

Suspiros Oaxaqueños nace justamente ahí:
en el deseo de viajar sin prisa, de sentir Oaxaca desde adentro y de regresar con algo más que recuerdos.

Sigue leyendo y descubre cómo se vive esta experiencia.

No es solo un viaje a Oaxaca.

Es una forma de habitarlo.

 

Porque nace de una forma distinta de mirar Oaxaca… y de viajar.

Suspiros Oaxaqueños surge de años caminando pueblos, entrando a talleres familiares, sentándose a escuchar historias y entendiendo que Oaxaca no se descubre corriendo, sino estando. No nació de un catálogo ni de un itinerario armado para cumplir horarios, sino de la vivencia profunda de un lugar que se revela cuando hay tiempo, respeto y presencia.

Este viaje está diseñado para habitar Oaxaca desde adentro: conocer a las personas detrás de la artesanía, entender los sabores desde su origen, recorrer mercados y caminos sin prisas, y dejar espacio para que cada quien viva el destino a su manera, acompañado pero libre.

No es un viaje masivo.
No es una experiencia impuesta.
No es para tachar lugares ni repetir lo que todos hacen.

Es una invitación a viajar con sentido, a abrir los sentidos y a permitir que Oaxaca deje huella, no solo en la memoria, sino en la forma de mirar y sentir el mundo.

Imagínate caminando Oaxaca sin prisa.

Porque hay momentos en los que no se trata de ir más rápido, sino de viajar de otra manera.

Talleres que cuentan historias

Entrar a un taller familiar, escuchar la historia de quien crea con sus manos y descubrir que cada pieza guarda tiempo, memoria y vida.

Mercados llenos de sabor

Recorrer mercados locales, probar, preguntar, observar… y dejar que los sabores de Oaxaca despierten los sentidos sin prisas.

Crear con tus propias manos

Vivir una experiencia artesanal guiada por un maestro artesano, entendiendo el valor de lo hecho con tiempo, dedicación y corazón.

Caminar sin rumbo fijo, solo estar

Tener tiempo libre para perderte en calles, pueblos y rincones que no aparecen en las guías, siguiendo solo tu curiosidad.

Paisajes que invitan a detenerse

Conectar con la naturaleza oaxaqueña en espacios donde el tiempo se diluye y el cuerpo se relaja.

Compartir el camino

Viajar con personas afines, acompañada con cercanía y respeto, donde cada quien vive el viaje a su ritmo.

Presencia

A veces, lo que vuelve único a un viaje no es lo que ves, sino la forma en que estuviste ahí.

“Antes de este viaje no sabía que se podía viajar de otra manera.

Siempre volvía a casa con fotos bonitas, pero con la sensación de haber corrido todo el tiempo. Aquí fue distinto. Hubo momentos para detenerme, para escuchar, para simplemente estar ahí.

Me marcó mucho convivir con los artesanos, escuchar sus historias y darme cuenta del valor real de lo que hacen. También el acompañamiento: cercano, humano, sin prisas ni imposiciones. Nunca me sentí sola, pero tampoco forzada a nada.

Regresé a casa con calma. Con recuerdos que no caben en una foto. Y con ganas de seguir viajando así, con más presencia.”

Ale — Viaje Fin de semana, Oaxaca

Cada lugar guarda algo que se revela cuando te das el tiempo de estar.

Este no es un viaje para cumplir horarios ni llenar los días de actividades.
Es un camino que se abre poco a poco, cuando te permites bajar el ritmo.

Aquí, cada lugar tiene algo que decir.
Algo que se muestra cuando caminas sin prisa, cuando observas, cuando escuchas.

Porque en Oaxaca, al darte el tiempo de estar,
el viaje empieza a susurrarte.

Primera parte — El comienzo

Llegas al punto de encuentro en la Ciudad de México. Es de noche. Ves a otras personas llegar poco a poco, algunas con café en la mano, otras mirando alrededor con la misma mezcla de curiosidad y nervios que tú. Te preguntas si este será el viaje que imaginaste. Si de verdad será distinto. Si Oaxaca se sentirá como lo has soñado.

Cruzas miradas, intercambias sonrisas tímidas. Alguien pregunta si ya has viajado antes así. Otra persona comenta que también viene sola. Sin darte cuenta, el grupo empieza a formarse, no desde la prisa, sino desde la espera compartida.

Cuando el camino empieza y la ciudad queda atrás, la noche envuelve el viaje. Las luces se vuelven lejanas, las conversaciones bajan de tono y el cuerpo empieza a relajarse. Te acomodas en tu asiento, cierras los ojos y dejas que el trayecto te lleve.

Y mientras duermes, el destino se va acercando.

Segunda parte — El despertar

Despiertas con el cuerpo todavía tibio del camino. Afuera, Oaxaca empieza a mostrarse con otra luz. El día comienza despacio, acompañado por aromas que anuncian el primer encuentro con el lugar: pan de yema recién hecho, una tlayuda que se comparte sin prisa, chocolate caliente que reconforta. Desayunas con calma, dejando que el viaje termine de acomodarse dentro de ti.

Más tarde llegas a un pueblo donde las manos cuentan historias. En San Martín Tilcajete te recibe un taller familiar. Te sientas, eliges colores y, poco a poco, pintas tu propio alebrije guiada por un artesano que comparte su historia, la de su familia y la de un oficio heredado. Mientras pintas, entiendes que una artesanía no es un objeto, sino tiempo, paciencia y vida puesta en cada detalle.

Después, el pueblo se abre sin indicaciones rígidas. Caminas entre talleres, miras estilos distintos, entras y sales siguiendo la intuición. Hay tiempo para observar, para preguntar, para descubrir la riqueza que nace cuando cada persona crea desde su propia voz.

El camino continúa hacia Coyotepec. Llegas a un mercado que no suele aparecer en las rutas habituales. Ahí, el barro negro se muestra desde su origen. Ves cómo se transforma la tierra, cómo las manos le dan forma y brillo. Comprendes el valor de cada pieza al conocer el proceso y a quienes lo hacen posible.

Antes de irte, una bebida te espera. Una artesana te habla del tejate, del cacao y el maíz, de cuándo se toma y por qué. Pruebas su sabor lentamente, como se prueban las cosas que no se olvidan.

Y sin darte cuenta, el viaje ya no solo se está viendo.
Se está sintiendo.

Tercera parte — La Amplitud

Llegas temprano, cuando el día apenas despierta y el silencio todavía acompaña el paisaje. En Hierve el Agua caminas sin aglomeraciones, con espacio para respirar y mirar. El sendero es sencillo, acompañado por la voz de un guía local que comparte su mirada, la flora, la fauna y el significado profundo que este lugar tiene para Oaxaca.

Frente a las cascadas petrificadas, el tiempo parece detenerse. Hay panorámicas que invitan a quedarse un poco más, a sentir el viento, a observar sin prisa. Tienes tiempo para caminar, para tomar fotos, para sentarte y simplemente estar, conectando con la naturaleza en un entorno que se vive con respeto y calma.

Más tarde, el viaje te deja elegir. La comida es libre, abierta a la curiosidad. Sigues el aroma que más te llama, descubres sabores oaxaqueños a tu ritmo y te permites disfrutar sin indicaciones ni horarios estrictos.

El camino continúa hacia Mitla. El pueblo se recorre sin prisa, entre textiles llenos de color y significado. Entras a talleres, observas, preguntas, te maravillas con la paciencia y la identidad que se teje en cada prenda. Aquí, cada pieza habla de tradición y de manos que han aprendido a crear con el paso del tiempo.

Antes de que el día termine, el mezcal abre otro capítulo. Visitas una mezcalería local donde la historia familiar se comparte de viva voz: el origen, el proceso, el cuidado detrás de cada botella. Pruebas, comparas, descubres matices. Y con tiempo libre, decides si quieres seguir explorando otras mezcalerías o elegir con calma lo que deseas llevar contigo.

No hay tiendas impuestas.
No hay presión.
Solo el gusto de encontrar aquello que realmente te llama y que, al llevarlo a casa, seguirá contando esta historia.

Y así, entre paisajes, sabores y encuentros, el viaje se ensancha.
Por fuera y por dentro.

Cuarta parte — La calma

El día comienza con un desayuno de sabor local. Algo sencillo, cercano, que te recuerda dónde estás y te prepara para recorrer la ciudad con otros ojos.

Sales a caminar por el centro de Oaxaca. El paseo es tranquilo, sin prisa ni exceso de información. Entre calles, plazas y edificios, descubres la arquitectura a través de historias compartidas, entendiendo la ciudad desde su forma de habitarla, no desde los datos.

Más adelante, los mercados vuelven a aparecer como punto de encuentro. Caminas entre puestos, colores y aromas, mientras recibes orientación para elegir qué probar y cómo hacerlo con calma. También te compartimos lugares aún conservan su esencia local.

El resto del día queda abierto.
Un día libre para caminar sin rumbo fijo, sentarte, perderte en una calle, entrar a una tienda pequeña o simplemente quedarte observando.

No hay indicaciones finales.
Solo el espacio para que Oaxaca se quede un poco más contigo.

Quinta parte — El regreso

Llega el momento de volver.

El camino de regreso es distinto al de ida. El cuerpo va tranquilo, la mente en silencio. Algunas conversaciones surgen sin esfuerzo; otras veces, el viaje se vive en quietud, mirando por la ventana, dejando que todo lo vivido se acomode poco a poco.

Piensas en los talleres, en los mercados, en los paisajes.
En las personas que conociste.
En los momentos en los que simplemente estuviste.

Cuando la ciudad vuelve a aparecer, algo ya es diferente. No porque el mundo haya cambiado, sino porque tú regresas con otra forma de mirar, con un ritmo más amable, con la certeza de que hay maneras distintas de viajar… y de estar.

El viaje termina.
Pero lo que se abrió en el camino, sigue contigo.

Voces que acompañan el camino

A veces, lo más valioso de un viaje no es lo que se ve,
sino cómo se vive… y cómo se regresa.
Esta es la voz de una viajera que eligió darse este tiempo
y hoy recuerda el camino desde la presencia.

Lorena, viaje Oaxaca 2023

“Llegué a este viaje con ganas de salir de la rutina y de viajar distinto.

Lo que más agradecí fue el ritmo. No sentirme apurada, ni presionada por estancias cortas en los lugares. Había espacio para preguntar, para el silencio y para simplemente caminar.

Pintar el alebrije, escuchar a las personas, sentarme en los mercados sin saber exactamente qué iba a pedir… fueron momentos muy sencillos, pero muy reales.

Regresé con calma. Con menos ruido en la cabeza. Y con la sensación de que sí existe otra forma de viajar, una que se siente mucho más honesta.”

¿Quién te acompaña en este viaje?

Este viaje no nace desde un escritorio.
Nace del camino recorrido, de los lugares visitados con tiempo y de las personas encontradas en el trayecto.

No estás contratando una agencia.
Estás viajando acompañado.

Soy Héctor, anfitrión en México en Abundancia.
Desde hace más de diez años diseño y acompaño viajes para personas que no buscan solo conocer lugares, sino habitarlos, aunque sea por unos días.

En Suspiros Oaxaqueños te acompaño desde un lugar muy sencillo:
estar presente.
Cuidar el ritmo del grupo, los tiempos, los silencios y los momentos compartidos. Orientarte cuando lo necesites y dar espacio cuando quieras vivir el viaje a tu manera.

No creo en los viajes apresurados ni en las experiencias impuestas. Creo en caminar despacio, en escuchar a las personas locales, en entrar a talleres, en sentarse en los mercados y dejar que los lugares se muestren poco a poco.

Acompañar este viaje es una forma de compartir lo que para mí sigue siendo esencial:
viajar con sentido, con respeto y con presencia.

Indispensables para viajar a nuestro lado

En cada travesía buscamos algo más que movernos de un lugar a otro:
buscamos estar presentes, caminar con intención y abrirnos a lo que el camino nos quiera mostrar. Por eso, antes de dar el primer paso, es importante que conozcas los valores que sostienen esta experiencia.

Autenticidad

Viajamos sin filtros ni guiones.
Aquí lo importante no es “parecer”, sino sentir: lo humano, lo cotidiano, lo real.
Cada experiencia nace desde la verdad del lugar y desde la verdad de quienes la viven. Es un viaje que se queda en el alma… no en la pose.

Disfrute con calma

No corremos. No perseguimos checklists.
Cada detalle está pensado para que disfrutes a tu ritmo, con confianza, sin prisas y sin la presión de “aprovechar” todo. Porque cuando el cuerpo descansa y la mente se suaviza… aparece lo que de verdad importa.

Respeto profundo por lo local

Honramos cada lugar que visitamos.
Nos acercamos desde la gratitud, la escucha y la admiración por la gente, su historia, sus tradiciones y su forma de ver el mundo. Viajamos de manera responsable, sembrando vínculos que dejan huella… de las buenas.

Un viaje que se habita, no que se acumula

Este viaje no busca sumar destinos.
No se trata de “ver más”, sino de vivir con más presencia.

Creemos que cada experiencia necesita espacio,
y que cada encuentro deja huella cuando se vive sin prisa y con atención.

Por eso esta ruta tiene pocos lugares,
pero mucho tiempo para habitarlos.

Queremos que mires, que saborees, que conectes.
Que no sientas que corres detrás del reloj
ni que te pierdes algo por ir más despacio.

Que regreses a casa con el corazón lleno,
no con una galería llena de fotos vacías.

Esta es nuestra forma de viajar:
con intención, con respeto
y con el tiempo necesario para estar.

Y si algo de esto también resuena contigo,
quizá este camino tenga sentido para ti.

Lo que otras viajeras/os han vivido en este camino

En cada grupo, siempre hay alguien que llega con dudas, emoción, ilusión o miedo… y se encuentra con algo mucho más profundo de lo que imaginaba.

Estas son algunas de las voces de quienes ya vivieron este camino y hoy lo recuerdan con cariño, gratitud y un corazón más lleno.

Lucía

“Lo que más me gustó de este viaje fue no sentirme empujada a nada.
Había momentos para convivir y otros para estar sola, y eso se respetó mucho.

Me di cuenta de que estaba más presente de lo que suelo estar cuando viajo.
Volví tranquila, con la sensación de haber estado realmente ahí.”

Azucena

“Este viaje me ayudó a darme cuenta que hay otras formas de viajar.
No había prisa ni presión por hacer más.

Disfruté cosas muy sencillas, como: caminar, escuchar, sentarme a mirar.
Son de esos viajes que se recuerdan, porque se sienten.”

Carmen

“Yo venía con la idea de conocer Oaxaca, pero terminé llevándome algo diferente.

No fue un viaje intenso ni cargado. Fue más bien tranquilo, de esos que te permiten observar sin pensar todo el tiempo en lo que sigue. Volví a casa con la sensación de haber vivido y conocido realmente Oaxaca.”

 Lo que incluye y no incluye esta experiencia

Para que viajes con calma, claridad y sin sorpresas, aquí te dejamos todo lo que está incluido en esta experiencia… y también lo que no está incluido, para que puedas contemplarlo con anticipación y prepararte sin preocupaciones.

La idea es simple: que tú solo te enfoques en disfrutar, sentir y permitir que el viaje siga su propio ritmo, mientras nosotros nos encargamos del resto.

Lo que Sí está incluido

Transporte terrestre en unidad cómoda y de modelo reciente.

Traslado terrestre a todos los atractivos del itinerario.

2 Desayunos sencillos, con sabor local.

Seguro dentro del transporte durante los traslados terrestres.

2 noches de hospedaje, hotel estilo colonial en la zona centro de la Cd. de Oaxaca.

Asesoría previa al viaje para prepararte con calma.

Acompañamiento completo de tu anfitrión Kekeb durante todo el viaje.

Lo que No está incluido

    • Actividad Pinta tu Alebrije, $350 por persona.
    • Entrada a Hierve El Agua, $75 por persona.
    • Importante: los precios están sujetos a cambios sin previo aviso.

Precios por persona

Aparta tu lugar con anticipación y recibe un precio preferencial.
Creemos en viajar con calma, no con prisas.

Habitación para

2 personas

Precio por persona

$6600

Diseño y acompañamiento hechos con alma.

✔ Un viaje pensado para habitar el tiempo, no para correrlo.

Atención cercana desde tu primer mensaje.

Habitación para

3 personas

Precio por persona

$6000

Diseño y acompañamiento hechos con alma.

Un viaje pensado para habitar el tiempo, no para correrlo.

Atención cercana desde tu primer mensaje.

Habitación para

4 personas

Precio por persona

$5600

Diseño y acompañamiento hechos con alma.

Un viaje pensado para habitar el tiempo, no para correrlo.

Atención cercana desde tu primer mensaje.

¿Necesitas facilidades de pago? Podemos ayudarte a planearlo con calma.

¿Viajas sola? Si lo deseas, te apoyamos a encontrar una compañera de viaje… o a cotizar una habitación para ti sola.

Escríbenos y te compartimos las opciones para reservar con tranquilidad.

Lo importante antes de viajar

Información clara y necesaria para que tengas todo el panorama del viaje y tomes tu decisión con tranquilidad, sin sorpresas ni confusiones.

Hospedaje

Nos hospedamos en un hotel cómodo, seguro y en la zona centro, para que puedas caminar, explorar y disfrutar sin prisas.

Las habitaciones pueden ser para 2, 3 o 4 personas, todas con baño privado, y 1 o 2 camas dependiendo el tipo de habitación. Si viajas acompañada/o, compartirás únicamente con tus amigas o familia.

Si viajas sola, podemos ayudarte a encontrar una compañera de habitación… o cotizar una habitación privada solo para ti.

Lo esencial es que descanses bien, te sientas segura y despiertes cada mañana con la tranquilidad de estar en un lugar pensado para ti.

Transporte

Viajamos en transporte turístico cómodo, seguro y exclusivo para el grupo.
Cada traslado está planeado para que disfrutes el camino sin preocupaciones: un operador certificado, rutas revisadas y el tiempo suficiente para viajar sin prisas.
Tú solo relájate, mira por la ventana y deja que los paisajes te envuelvan mientras avanzamos hacia cada experiencia.

El viaje empieza, y termina:

Salimos el jueves por la noche.
Regresamos el domingo por la noche, aproximadamente a las 10:00 pm,
dependiendo de las condiciones del camino y el tránsito.

Comidas

Incluimos los desayunos sencillos para que inicies tus días con energía.

Para comidas y cenas preferimos dejarte en libertad: los lugares que visitamos están llenos de sabores auténticos, cocinas locales y propuestas deliciosas que vale la pena descubrir a tu ritmo.

Te compartiremos recomendaciones reales —no turísticas— para que disfrutes sin pagar de más.

Acompañamiento y asesoría

Estamos contigo desde el primer mensaje: te ayudamos con la preparación previa, y cualquier duda.

Durante el viaje viajamos contigo, presentes pero sin invadir, atentos para que te sientas acompañada/o con calidez y respeto.

Y al regresar… seguimos aquí: con fotos, comunidad y un cierre bonito para honrar lo vivido.

Me encanta, y quiero unirme al grupo viajero, pero…

¿Cuál es el siguiente paso?

Este viaje no es para todas las personas.

Es para ti si sientes que llegó el momento de priorizarte, darte una pausa y dejarte sorprender por lo que el camino tiene preparado.

Las lugares son limitados.

Si algo dentro de ti dice “sí”… escúchalo.

A veces, las decisiones más importantes no se explican… se sienten.

1

Completa un breve formulario

Queremos conocerte un poquito más: tus expectativas, tu energía y lo que deseas vivir realmente en este viaje.

2

Platicamos contigo

Te contactaremos personalmente por WhatsApp o Zoom para resolver tus dudas y asegurarnos de que este viaje resuene contigo.

3

Confirmamos tu lugar

Si ambos coincidimos en que este viaje es para ti, realizas tu anticipo y tu lugar quedará apartado oficialmente.

4

Te unimos al grupo escapista

Una vez que se complete el mínimo de participantes, te añadimos al grupo privado de WhatsApp donde comenzarán los preparativos, acompañamiento y esa magia previa al viaje.

¿Sientes que este viaje te está llamando?

Completa el formulario y damos juntos el siguiente paso.

Proceso de pagos

Viajar con calma también significa saber exactamente cómo funcionará tu proceso de pago. Aquí te explicamos paso a paso cómo aseguramos tu lugar y cómo se realiza la liquidación del viaje.

1

Primer pago: asegurar tu lugar

Una vez que platiquemos contigo y confirmemos que este viaje es el ideal para ti, realizarás un anticipo de $800 por persona para reservar tu lugar.

En este paso también establecemos tu plan de pagos quincenales.

Cuando realices tu anticipo, nos envías la foto / captura, y te enviaremos tu comprobante oficial con el detalle de tu reserva y calendario de pagos.

Tendrás 48 horas para realizar este primer pago.

2

Pagos quincenales hasta completar tu viaje

Los siguientes pagos se realizan de manera quincenal, de acuerdo con tu plan personalizado, y el total debe quedar liquidado 15 días antes de la salida.

El 50% del viaje debe cubrirse máximo el 15 de marzo.

Importante: Si los pagos no se realizan según las fechas estipuladas, nos reservamos el derecho de liberar tu (s)  lugar (es) sin previo aviso y sin derecho a devoluciones, ya que los anticipos se usan para garantizar hospedajes, transportes y servicios del viaje.

Un regalo para iniciar tu camino

Una guía gratuita para viajar sola con calma y confianza.

Viajar sola no es un acto de valentía: es un acto de amor.

Si estás soñando con ese primer viaje a tu ritmo, con seguridad y compañía, aquí tienes una guía pensada para ti.

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